Disfrutar del buen tiempo con seguridad

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La llegada del buen tiempo invita a salir más, caminar, tomar el aire, sentarse en una terraza, pasear por zonas verdes o participar en actividades al aire libre. Para las personas mayores de 60 años, esta vida exterior puede tener muchos beneficios: mejora el estado de ánimo, favorece la movilidad, ayuda a mantener relaciones sociales y contribuye a conservar rutinas activas.

Sin embargo, disfrutar del aire libre también exige algunas precauciones. El calor, la deshidratación, los cambios de terreno, el cansancio o el riesgo de caídas pueden convertir una actividad saludable en una situación incómoda o incluso peligrosa si no se planifica bien.

La Organización Mundial de la Salud recomienda evitar salir o realizar actividades intensas durante las horas más calurosas del día, permanecer a la sombra y estar atento a las alertas oficiales por calor. Además, recuerda que la temperatura que se percibe al sol puede ser entre 10 y 15 grados superior a la temperatura ambiente.

Por eso, la primera recomendación es elegir bien el momento. Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde suelen ser las más adecuadas para caminar o realizar ejercicio suave. En cambio, conviene evitar las horas centrales del día, especialmente en jornadas de calor intenso. El Ministerio de Sanidad también aconseja reducir la actividad física y evitar practicar deporte al aire libre en esas franjas de mayor temperatura.

La hidratación es otro aspecto esencial. A partir de cierta edad, la sensación de sed puede disminuir, por lo que no siempre conviene esperar a tener sed para beber. Sanidad recomienda beber agua o líquidos con frecuencia, aunque no se tenga sed, y evitar bebidas con alcohol, cafeína o mucho azúcar, ya que pueden favorecer la deshidratación.

También es importante vestir de forma adecuada. La ropa ligera, holgada y transpirable ayuda a regular mejor la temperatura corporal. Un sombrero, gafas de sol y protección solar completan una rutina sencilla que permite disfrutar del exterior con más seguridad.

Pero el calor no es el único factor que debe tenerse en cuenta. Las caídas son una de las principales causas de pérdida de autonomía en personas mayores. Por eso, al salir a caminar conviene elegir recorridos conocidos, bien iluminados, con bancos para descansar y pavimentos regulares. Los parques, paseos peatonales y zonas tranquilas son preferibles a terrenos irregulares, con escaleras, bordillos altos o superficies resbaladizas.

El calzado también cuenta. Un zapato cerrado, cómodo, ligero y con suela antideslizante ayuda a caminar con más estabilidad. Si se utiliza bastón u otra ayuda técnica, debe estar bien regulado y en buen estado. No se trata de limitar la actividad, sino de hacerla más segura.

Vivir en un entorno adecuado facilita mucho estas rutinas. Una vivienda accesible, sin barreras, con espacios comunes agradables y próxima a zonas verdes o recorridos seguros permite incorporar la vida al aire libre al día a día sin grandes esfuerzos.

Salir, caminar, conversar, tomar el sol con prudencia o disfrutar de un rato en el exterior son pequeños gestos que ayudan a vivir mejor. La clave está en hacerlo con sentido común: elegir bien el horario, hidratarse, protegerse del calor, caminar por zonas seguras y adaptar la actividad a cada persona.

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